Dispuesto está el festín. El pico inmisericorde del buitre aventra el cadáver de la res. Desgarra los tejidos muertos del que fue un animal viviente. La policía sanitaria de nuestros montes, una vez más, realiza su ancestral trabajo. Limpia de pestilencias y libra de posibles focos de infección a nuestros campos. Nada más sostenible que el trabajo desinteresado del viejo pueblo de los buitres. Luces de tormenta se ciñen sobre la carroña. El cielo se oscurece tiñendo de misterio al más antiguo de los ritos; la vida devorando a la muerte. Necrófagos alados que desempeñan su función desde la misma noche de los tiempos. Dichosos los pueblos como Quintanilla del Agua, en la provincia de Burgos, que cuenta aún con la enorme labor de los buitres, concretamente de las Renovillas, y gracias por supuesto al gran trabajo de mi buen amigo @manuel_mata_hurtado. Para él está imagen un tanto especial, quizás extraña, al más puro estilo Caravaggio, una clave baja un día de tormenta de los que son sin ninguna duda, unos de nuestros mayores aliados naturales. Feliz fin de semana a todos. Saludos y que la naturaleza os guíe.
Buitres alimentándose
El territorio también se escucha y se observa.