El Fantasma del bosque mediterráneo

Especie protegida

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01 · Observación

Hola a tod@s.
Durante las largas y frías noches del mes de febrero, aún se pueden escuchar, en las arenas de Doñana, en las serranías de Jaén, en las dehesas de  Extremadura, o en los montes de Toledo, los desgarradores maullidos a modo de llamada, de uno de los animales más fascinantes y a la par más amenazados de nuestra fauna; el Lince Ibérico.
Deambula el macho entre jaguarzos y jaras cuando una señal olorosa le alerta de la presencia de una hembra receptiva. En el silencio de la noche su grito ronco se oye a kilómetros de distancia. Intenta que ella lo escuche. Es una etapa crucial para sus vidas. Pero puede que él no sea el único, otro macho seguía también el rastro oloroso de la fémina. El duelo es inevitable, es el legado de los genes lo que está en juego. 
Y tras una leve reyerta y varios zarpazos, uno de los dos contendientes se retira. El ganador obtiene su premio. Encuentra a la hembra con la que copulara repetidas veces durante los próximos días. 
En lo más profundo del campo español, una nueva generación de linces se está gestando. 
Ojalá el reinado del gran gato perdure por siempre en la naturaleza ibérica. 
Saludos y que la naturaleza os guíe.

Nombre científico
Linx Pardinus
Estado de conservación
Especie protegida
Mejor épocaTodo el año
Hábitat
Bosque y matorral mediterraneo
Tamaño
Mide entre 75 y 86 cm de longitud corporal (más unos 10-15 cm de cola) y entre 43 y 46 cm de altura a la cruz. El peso promedio ronda los 13 kg en los machos y los 10 kg en las hembras.
Alimentación
Conejos y aves
Dificultad de observación
Alta

El territorio también se escucha y se observa.

Descubre quién más lo habita.

Otra especie del territorio

Un lamento en las cumbres

En peligro

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01 · Observación

Hola a tod@s.
Llovía el día que me acerqué al bonito pueblo serrano de la Garganta, situado en una de las zonas más elevadas del Valle del Ambroz. Mientras caminaba por sus calles, un fuerte e intenso chaparrón, me hizo buscar refugio bajo el alerón de una de sus antiguas y típicas casas. Justo en el portal de la misma, un hombre anciano, que tendría seguramente más de ochenta años, se dirigió a mí exclamando: "Menos mal que por fin llueve algo" me dijo, mientras se fumaba un cigarrillo  de liar tan consumido ya, que casi le quemaba sus resecos y agrietados labios. Enseguida entablamos conversación, y mientras me hablaba, yo me fijaba en todas y cada una de las grandes arrugas de sabiduría que surcaban su enjuto rostro. Muchos años de duro trasiego por aquellas serranías le habían arqueado un poco las piernas, y ahora se apoyaba en un viejo bastón de madera de castaño, que por lo rudimentario, quizás lo fabricó él con sus propias manos. Durante nuestra animada charla le pregunté si conocía el corral de los lobos. Rápidamente me contestó; " ¿No lo voy a conocer?"... Y así, casi sin darme cuenta, empezó a contarme historias de hombres y lobos por aquellas tierras del cordel del Berrocal, y de como funcionaba la ancestral trampa que allí construyeron los ganaderos, al estilo de los antiguos pueblos Vetones, para capturar y matar lobos. Un foso de piedras en el que aprovechaban la orografía del terreno, y en el cual depositaban un cebo, normalmente una oveja vieja o enferma. El lobo entraba en él de un salto, y como el cercado de piedras estaba rematado con grandes lanchas que sobresalían hacia su parte interior, el cánido era incapaz de saltar de nuevo para poder escapar de su prisión de roca. 
Jamás olvidaré las historias que aquel hombre me contó, mientras veíamos juntos llover al amparo del vetusto balcón de su casa. Historias de lobos, de mastines, de carlancas. Historias de odio y de batallas viejas, ancestrales. De la mano de aquel anciano pude sentir la huella del lobo en aquellas hermosas tierras vestidas por aquel entonces de otoño. 
Y es que el lobo nunca se fue del todo de Extremadura... Su legado sigue vivo en la piel de esta tierra y en la memoria de sus habitantes. Un animal mítico y fascinante, que llenó de misterio unos montes que hoy se sienten huérfanos. Una especie legendaria que poco a poco parece estar regresando para reclamar su sitio entre nosotros, y ocupar los que fueron sus antiguos dominios. 
Quien sabe, si esa fría mañana otoñal en la soledad de aquel páramo serrano, oculto entre los bosques que me rodeaban, tras los troncos de robles y pinos, había unos ojos legendarios observándome mientras yo hacía fotos de aquella trampa milenaria.
O al menos, eso me gusta pensar a mi.
Saludos y que la naturaleza os guíe.

Nombre científico
Canis Lupus Signatus
Estado de conservación
En peligro
Hábitat
Montaña y abruptas serranías
Tamaño
Los machos miden entre 100 y 140 cm de longitud (más 30-50 cm de cola), de 60 a 90 cm de altura a la cruz y pesan entre 30 y 50 kg. Las hembras son un 15-20% más pequeñas y ligeras.
Alimentación
Grandes mamíferos, conejos, e incluso carroña.
Dificultad de observación
Alta

El territorio también se escucha y se observa.

Descubre quién más lo habita.

Otra especie del territorio